El pleno legislativo aprobó este jueves dos informes en los que rechazó las excepciones de constitucionalidad con las que el gobierno de Rodrigo Chaves justificó los vetos de los expedientes 22.817 y 23.192.
Se trata del proyecto en cuestión, que pretende prejubilar a los funcionarios del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), y también la propuesta de obligar al poder ejecutivo a reglamentar las leyes en los plazos establecidos.
El presidente del Congreso, Rodrigo Arias, lo justificó diciendo que las comisiones decisorias ya habían subsanado los problemas procesales identificados y luego sólo faltaba tomar una decisión sobre las supuestas deficiencias constitucionales alegadas por el gobierno de Chaves-Robles.
Para ello, explicó Arias, es necesario rechazar estos alegatos en el pleno y luego enviar los informes a la Sala Constitucional, que, de apoyar la posición de los diputados, devolverá los expedientes a votación sobre el eventual resellamiento de ambas iniciativas.
El partido gobernante, que intentó sin éxito apelar esta decisión, rechazó ambos expedientes.
«Es absurdo poder autorizar a los agentes del OIJ a recibir esta pensión anticipada. ¿Cómo decirles que no a los policías? ¿A los bomberos? ¿A los médicos o enfermeras que también están arriesgando su vida?».
«No hay claridad sobre cuántos funcionarios del OIJ se beneficiarían inmediatamente del retiro anticipado. ¿Qué pasaría si se jubilaran 20, 30 o 40 funcionarios del OIJ?»
Las críticas al otro expediente se dirigieron a Daniel Vargas, también militante oficial del partido, quien dio una larga lista de razones por las que el texto no debería convertirse en ley.
El proyecto de la socialcristiana Daniela Rojas fija un plazo máximo de seis meses para la reglamentación de las leyes ya aprobadas y establece sanciones penales para los directivos que no cumplan con estas normas.
En su defensa, Vargas cuestionó que el proyecto constituiría una violación a la autonomía local ya que, si bien los gobiernos locales también regulan leyes, no fueron consultados en el expediente.
Por otro lado, aseguró que sería contrario al principio de seguridad jurídica si no hubiera claridad sobre eventualidades, como leyes que no requieren regulación o situaciones en las que un ministro renuncia y otro asume cuando vence el plazo de regulación.
Pese a estas acusaciones, el pleno votó por mayoría a favor de ambos informes, por lo que los textos pasarán ahora a la Sala Constitucional para obtener la aprobación de los jueces de allí.
Si la respuesta es positiva, el pleno votaría sobre el nuevo timbrado.