San José, 9 de abril (elmundo.cr) – La inteligencia artificial (IA) está en auge no para expulsar al docente de las aulas, sino para redefinir su rol. Esa es la tesis que defiende. Aldo Coghidirector general de Innovación de cohetesuna empresa especializada en innovación disruptiva e inteligencia artificial, que participó en una conversación de actualización con el profesorado de Universidad Fidelitas.
El experto afirma que el sistema educativo está viviendo un punto de inflexión comparable al de las revoluciones industriales del siglo XIX.
«Actualmente no hay pruebas de que la enseñanza vaya a ser sustituida por la inteligencia artificial. Está surgiendo un modelo híbrido», afirma. En este modelo, el docente fortalece habilidades humanas como el pensamiento crítico, la creatividad y la inteligencia emocional, mientras la tecnología asume tareas operativas y productivas. En otras palabras: la IA automatiza tareas y el profesor forma criterios
Un cambio de tiempos, no una moda tecnológica
Los datos internacionales muestran que se trata de un cambio estructural. Él Foro Económico Mundial advierte en su Informe sobre el futuro del empleo 2023 que el 44% de las habilidades laborales actuales cambiarán en los próximos cinco años, en gran parte debido a la digitalización y la IA. Las habilidades más demandadas en 2030 incluyen el pensamiento analítico y creativo, la resiliencia, la flexibilidad y el aprendizaje activo.
El UNESCOPor su parte, ha señalado que la inteligencia artificial puede ayudar a personalizar el aprendizaje, cerrar brechas y optimizar los procesos administrativos, siempre que exista una regulación ética y una formación adecuada del profesorado. Un informe global de la organización estima que más del 50% de los países ya están desarrollando o implementando políticas públicas relacionadas con la IA en la educación.
Para Coghi, este contexto obliga a las universidades a abandonar la resistencia tecnológica. «Es inaceptable que hoy en día cualquier universidad se resista a integrar la inteligencia artificial en su estrategia académica. Estamos ante una revolución de la que no hay vuelta atrás», afirma.
“La inteligencia artificial no sustituye la esencia de la universidad, requiere más rigor, más creatividad y más compromiso con una formación integral”. Universidad Fidelitas Sabemos que la tecnología debe estar al servicio del pensamiento crítico, la ética y la innovación. Nuestro desafío no es sólo integrar herramientas de IA en la docencia, sino también formar profesionales capaces de liderar en un entorno donde el conocimiento evoluciona cada día. “La educación del futuro será profundamente tecnológica, pero sobre todo profundamente humana”, enfatizó Emilia Gazel, rectora de Universidad Fidelitas.
Universidades que forman creativos, no sólo administradores
Según el McKinsey Global Institute, hasta el 30% de las horas de trabajo actuales podrían automatizarse para 2030, no eliminando por completo puestos de trabajo, sino reconfigurando las tareas. En este sentido, un administrador de empresas, por ejemplo, ya no se centrará en los procesos rutinarios sino en la estrategia, el desarrollo de nuevos negocios y la innovación. La IA, por otro lado, optimizará el análisis de datos, las simulaciones, la planificación operativa y la ejecución.
“Veremos universidades que forman más emprendedores, más investigadores y fundadores de empresas”, espera el experto.
Las cuatro habilidades humanas que la IA no reemplaza
El Foro Económico Mundial identifica cuatro habilidades clave que no dependen de la automatización:
- Pensamiento crítico: cuestionar el status quo y analizar información compleja.
- Pensamiento creativo: generar nuevas soluciones y productos.
- Inteligencia emocional: adaptarse y comunicarse eficazmente.
- Resiliencia: reaccionar con flexibilidad ante contextos cambiantes.
Estas habilidades, afirma Coghi, constituirán el núcleo de la enseñanza en la próxima década. El docente pasa de ser un transmisor de información, función que la IA puede acelerar, a ser un mentor del pensamiento lógico y la creatividad.
Costa Rica enfrenta el desafío de la adopción
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en la región persisten importantes brechas en habilidades digitales avanzadas, lo que podría limitar el uso de la inteligencia artificial en la educación superior si no se acelera la formación tecnológica.
Para Costa Rica, un país cuya economía está cada vez más ligada a los servicios tecnológicos y la ingeniería, integrar la IA en la educación no es sólo una cuestión académica sino también estratégica.
«Cada estudiante debería experimentar cada día con nuevas plataformas, probar herramientas y evaluar qué aporta valor a su materia y qué no. La filosofía de la experimentación será la competencia transversal del futuro», afirma el Rector.
Coghi concluye que la inteligencia artificial no reemplazará a la inteligencia humana, pero redefinirá la forma en que aprendemos, enseñamos y creamos conocimiento.