abril 2, 2026
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Juez defiende ley de sentencias: “No libera más presos, ordena el sistema” – Reporte Tico

  • marzo 29, 2026
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La discusión sobre una ley sobre ejecución de penas, que fue vetada por el poder ejecutivo, ha provocado un acalorado debate en las últimas semanas. En medio de

Juez defiende ley de sentencias: “No libera más presos, ordena el sistema”

 – Reporte Tico

La discusión sobre una ley sobre ejecución de penas, que fue vetada por el poder ejecutivo, ha provocado un acalorado debate en las últimas semanas.

En medio de cuestionamientos sobre su supuesto carácter permisivo, el juez sentenciador y coordinador del Tribunal de Sentencia de Alajuela, Mario Rodríguez, se pronunció .comdefendió la iniciativa y aseguró que se trata de un intento de organizar, fortalecer y garantizar la seguridad jurídica en una fase históricamente desatendida del proceso penal.

¿Por qué cree que es necesario reformar la ley de ejecución de penas en el país?

La necesidad de esta ley es una respuesta a una deuda histórica que el país soporta desde hace más de 50 años. Actualmente, la ejecución de la pena, etapa final del proceso penal, está regulada por menos de diez artículos del Código de Procedimiento Penal, además de la ley que crea el Ministerio de Justicia y una serie de normas que se modifican constantemente según el gobierno de turno.

Esto ha creado un sistema fragmentado, poco claro y dependiente de regulaciones administrativas. La propuesta apunta a cerrar esta brecha y crear un marco legal integral que regule claramente cómo se ejecutan las sentencias en Costa Rica.

¿Está justificado el argumento del gobierno de que esta ley es permisiva?

Este argumento carece de sustento. Se ha difundido la idea de que la ley permitiría una mayor liberación de las personas privadas de libertad, lo cual creo que es completamente falso. Más bien, las regulaciones tratan de delimitar y ordenar los servicios existentes, estableciendo reglas claras y evitando interpretaciones amplias. Este es un punto que los parlamentarios deben analizar cuidadosamente ya que el debate público se basa en percepciones erróneas.

¿Qué cambios específicos trae consigo el proyecto de ley?

La ley prevé una organización más clara de poderes entre el Ministerio de Justicia y el Poder Judicial, que actualmente no está claramente definida. Además, fortalece el sistema penal al otorgar personería jurídica a aspectos que hoy dependen de la normativa, como la atención penitenciaria, el trabajo en instituciones, la atención interdisciplinaria y la movilidad de la población carenciada.

También mantiene el control institucional sobre la ubicación y traslado de personas privadas de libertad, regula diferentes tipos de penas -no sólo penas de prisión- e incorpora el principio de progresividad, que permite a las personas avanzar en su proceso según su comportamiento.

¿Cómo se beneficiarían las víctimas de esta reforma?

Uno de los avances más importantes es la implicación de la víctima en la fase de ejecución. Actualmente, una persona que no se presenta como víctima antes de la sentencia pierde la oportunidad de participar posteriormente. Esta ley abre la posibilidad de que puedas sumarte al proceso en cualquier momento si estás interesado. Esto reconoce que las necesidades de las víctimas pueden cambiar con el tiempo y les da más voz en las decisiones relevantes.

¿Qué pasa con los beneficios penitenciarios como la libertad condicional?

La ley no amplía los beneficios, sino que los regula. Actualmente existe una situación difícil cuando una persona puede solicitar repetidamente la libertad condicional incluso después de haber sido rechazada recientemente. Esto supone una carga innecesaria para todo el sistema: jueces, abogados defensores, fiscales y equipos técnicos tienen que repetir los juicios sin cambiar significativamente las condiciones del solicitante. La ley pone límites a estas solicitudes para prevenir abusos y promover un uso más eficiente de los recursos.

¿Cómo se siente al darle la última palabra al Instituto Nacional de Criminología?

Dar poder absoluto al Instituto Nacional de Criminología no es apropiado ni coherente con el Estado de derecho. En ningún país la administración penitenciaria tiene control total sobre las decisiones de sentencia. Los jueces desempeñan una función esencial de supervisión jurídica, garantizando que las decisiones cumplan con la ley y que las personas tengan la oportunidad de impugnarlas. Sin este equilibrio existe el riesgo de decisiones arbitrarias.

¿Tienen los jueces de ejecución responsabilidad en la crisis de incertidumbre?

Los datos muestran lo contrario: en los últimos cuatro años se procesaron 6.600 solicitudes de libertad condicional y sólo 312 fueron aprobadas. Esto demuestra que no existe una política permisiva.

Además, muchas de las decisiones criticadas no se refieren a sentencias de los jueces de ejecución, sino a otras fases del procedimiento penal o a decisiones administrativas. La responsabilidad recae en todo el sistema penal y no puede atribuirse a un solo actor.

¿Cómo reacciona ante los casos mediáticos en los que se cuestiona la liberación de personas?

Algunas liberaciones se basan en beneficios administrativos, como los otorgados por el Instituto Nacional de Criminología, más que en decisiones judiciales directas. En estos casos, los jueces simplemente verifican si se cumplen correctamente los requisitos legales. Por este motivo, creo que es injusto que se responsabilice a los jueces por decisiones que no les convienen.

¿Por qué cree que el gobierno está vetando esta ley?

El veto es una reacción a una mala interpretación de la norma. La ley no quita poderes a la administración penitenciaria ni otorga poderes adicionales a los jueces. Más bien se trata de organizar un sistema que funciona desde hace años sobre la base de decretos y decisiones administrativas. Es difícil entender por qué el proyecto está siendo cuestionado a estas alturas luego de un proceso de construcción conjunto por parte de varias instituciones.

¿Qué impacto tendría la adopción de este reglamento?

Sería un avance fundamental para el país. La ley establecería reglas claras, fortalecería el control institucional y garantizaría que las sentencias se ejecuten de acuerdo con criterios legales y constitucionales. Además, reduciría la improvisación y brindaría mayor seguridad jurídica tanto a las autoridades como a la población desfavorecida.

¿Cuál es su llamado a los parlamentarios?

Llamo a la reflexión para que valoren el trabajo técnico que se ha realizado a lo largo de los años y comprendan que esta ley representa una oportunidad histórica.

No crean nuevas ventajas ni debilitan el sistema, sino que lo organizan. Aprobar esta regulación nos permitiría saldar una deuda que abarca más de medio siglo y avanzar hacia un sistema penitenciario más ordenado, justo y eficiente.

Declaraciones del juez Mario Rodríguez: