Durante la Semana Santa los costarricenses mantienen tradiciones que se han transmitido de generación en generación. Algunas están vinculadas a la enseñanza católica, otras corresponden a creencias populares.
En .com Hablamos con el sacerdote y teólogo Manuel Chavarría y con el sacerdote y sociólogo David Solano sobre tres de las prácticas más comunes en Costa Rica para entender qué hacen los ticos y qué establece realmente la Iglesia:
1. No comas carne
En muchos hogares costarricenses es costumbre no comer carne a partir del Jueves Santo o incluso durante toda la semana.
“Para practicar, la gente dejaba de comer carne a partir del Jueves Santo… y preparaban todo con antelación para no cocinar esos días”, recuerda Solano.
Sin embargo, la Iglesia católica estipula algo más concreto. El teólogo Manuel Chavarría explica que sólo hay dos días de ayuno al año: el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. “Éste tiene el sentimiento de acompañar a Jesús en su muerte”, afirmó.
Además, el sacerdote explica que el Viernes Santo es el único día en el que la Iglesia pide la abstinencia de carne. El resto de días, dejar de consumir es una práctica voluntaria.
2. El uso de la palma
Otra de las tradiciones más extendidas se practica el Domingo de Ramos: muchas personas guardan la palmera en sus casas, muchas veces en forma de cruz, como símbolo de protección, mientras que otras la queman durante las tormentas porque creen que les ayuda a calmarse.
“Son creencias que la gente crea… como quemar palmeras en una tormenta, aunque no existe una conexión real”, explicó Solano.
Desde la iglesia el mensaje es claro. “La palma bendita es una expresión de fe… no es un amuleto”, dijo Chavarría.
La recomendación es conservarlo como muestra de fe. Algunos incluso se utilizan posteriormente para hacer las cenizas del Miércoles de Ceniza.
3. El Jardín de Pascua
En comunidades de todo el país, la llamada “huerta” es una tradición. Son lugares donde los creyentes donan alimentos, plantas y hasta animales, que luego son vendidos o distribuidos para apoyar obras sociales.
“En otros países hay prácticas similares, pero no con la misma cantidad de donaciones. En Costa Rica, estos productos se utilizan para ayudar a personas necesitadas o para apoyar obras sociales”, explica Solano.
Según una investigación de la Universidad de Costa Rica, esta tradición tiene un origen cultural más profundo: combina prácticas sacrificiales indígenas con elementos católicos vinculados al pasaje bíblico sobre el Huerto de los Olivos.
Además, comparte características con otros altares religiosos como los portales navideños, ya que representa escenas bíblicas con productos locales y tiene un carácter temporal.
Aunque es una práctica muy arraigada, no forma parte de la misión de la Iglesia: “El jardín es parte del folklore y las costumbres”, dijo Chavarría.