A dos años de que la Cámara de Comercio de Costa Rica (CCCR) anunciara la discusión de una propuesta para combatir el creciente comercio ilegal en las redes sociales, la idea sigue prácticamente la misma.
Este debate se desarrolló en el seno de la Comisión Interinstitucional, que integra al sector privado con las autoridades públicas, incluida la Dirección de Aduanas. Sin embargo, sus miembros aún no han encontrado una solución a este creciente problema.
«El avance ha sido muy lento. En realidad creo que hay una mayor conciencia de la necesidad de abordar este problema, pero nosotros, junto con las autoridades, no hemos podido encontrar una respuesta clara sobre cómo abordar este problema», admitió Ricardo Carvajal, director del Observatorio de Comercio Ilícito del CCCR y miembro de esta comisión.
Carvajal destacó que el principal problema con este objetivo es que estas empresas ilegales operan desde domicilios particulares, sin licencias ni otros trámites que permitan a las autoridades realizar inspecciones.
«No se puede entrar en una vivienda particular sin orden judicial. Esta forma de comercializar los productos permite, por tanto, que estén sujetos a menos controles. Ahora es necesario realizar una investigación exhaustiva y avanzar para poder inspeccionar y comercializar un producto ilegal y ese es un desafío que no hemos podido resolver», añadió.
El director explicó que si bien existen enfoques en empresas como Facebook e Instagram para eliminar anuncios e incluso eliminar perfiles, esto realmente no aborda la raíz del problema.
Carvajal también reconoció que esta batalla se vuelve cada vez más compleja en el contexto actual con un crecimiento continuo del comercio ilícito en diversas plataformas y nuevos actores en los mercados digitales.
«También tuvimos que hacer frente a un enorme problema de tráfico ilícito, que va mucho más allá del Canal de la Mancha, pero también más allá del crimen organizado, de maneras específicas, como a través de ‘sucursales’ o correo postal. Ahora también se incluye en la discusión la cuestión del enorme crecimiento de plataformas como Temu y Shein, que también cometen violaciones y que estamos investigando».
«Entonces hay tantos frentes abiertos que esto se ha descuidado; pero sin duda seguiremos impulsando vigorosamente esta discusión en los próximos años», concluyó.