Costa Rica está avanzando hacia una escenario demográfico sin precedentes: El envejecimiento de la población avanza tan rápidamente que en menos de 25 años el grupo de personas mayores de 80 años será cuatro veces mayor que el actual. Entonces uno de cada cuatro habitantes del país tendrá más de 65 años.
Este vuelco, advierte el Estado de la Nación 2025, cambiará profundamente la vida social, económica y productiva del país.
En este contexto, el desafío clave será construir un sistema de atención que responda a la velocidad del cambio. entonces un modelo sostenible, accesible y preventivocapaz de garantizar Bienestar y autonomía en una sociedad donde la longevidad ya no será la excepción sino la norma.
La investigadora Natalia Morales recordó que la Política Nacional de Cuidados (PNC) 2021-2031 marca una hoja de ruta de atención a la población Situación de dependencia (entendido como una pérdida de función distinta de una discapacidad que requiere un apoyo continuo). Sin embargo, esta agenda enfrenta un obstáculo crucial: No cuenta con recursos suficientes para su implementación.
Actualmente, Costa Rica gasta apenas el 0,1% del producto interno bruto (PIB) en servicios para la población adulta mayor, cifra muy lejos de los estándares la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), situándose el rango entre el 0,4% y el 4% de la producción del país. Esta brecha muestra la urgencia de actuar Decisiones de inversión más ambicioso y sostenible.
«Los sucesivos gobiernos han impulsado servicios dirigidos a personas que necesitan apoyo en su vida diaria, principalmente en hogares de bajos ingresos. Sin embargo, esta oferta es limitada, fragmentada y carece de un enfoque claro y sostenible para la atención integral de las personas en situación de dependencia, impidiendo una respuesta adecuada a las necesidades actuales y futuras. Además, los servicios de atención a la población mayor son costosos y exclusivos cuando están disponibles en el mercado; es decir, sólo los hogares de mayores ingresos podrían soportar estos costos de manera indefinida», subrayó. Morales.
El informe concluye que el país aún no ha creado el clima político y social necesario para abordar el problema. Creciente demanda de servicios a largo plazo..
Además, cuando las familias no pueden pagar los servicios privados, aumenta la carga de la atención. generalmente afecta a las mujeres. Esta situación exacerba la desigualdad de género al limitar su participación en el mercado laboral, su autonomía económica y su capacidad para jubilarse.
Sin embargo, el estudio alerta contra los cuidados informales Tampoco serán suficientes para contrarrestar el envejecimiento acelerado que ya está en marcha.
Ante este escenario, el Estado de la Unión recomienda estar atentos Experiencias internacional donde los sistemas de atención de mayor cobertura combinan un acceso equitativo con modelos de financiación sólidos.
Morales también destacó la importancia de evitar que más personas se vean en situaciones adicción severa.
«Es necesario prevenir la dependencia de los adultos mayores, ya que esto reduciría la demanda de servicios de salud y la necesidad de cuidados de larga duración y hospitalización. Es importante adoptar un enfoque que tenga en cuenta la promoción de la salud, la mejora de la autonomía y la prevención de enfermedades, involucrando activamente tanto a los sistemas de salud como a la comunidad, a las familias y a los propios ancianos», afirmó el experto.
Cada vez más difícil
Por su parte, el investigador Leonardo Merino destacó que Costa Rica es uno de los países con envejecimiento más rápidoincluso por encima de las tasas de las naciones desarrolladas.
Tanto es así que sucedió en tres décadas. ““Bonificación demográfica” – es decir, el momento en que más personas estaban en edad de trabajar – lo que plantea un “desafío gigantesco”.
«No es sólo porque somos felices y estamos envejeciendo porque nuestra esperanza de vida está aumentando y están naciendo menos personas porque la fertilidad ha disminuido significativamente».
“Tiene peso porqueLa oferta de esta población depende cada vez más de la riqueza que una parte menor de la población genera para la sociedad. “Si nos costó mantener un buen sistema de pensiones, un buen sistema de salud, una buena protección social, dado el cambio demográfico, necesitan mayor capacidad para poner recursos en el sistema de pensiones, poner recursos en el sistema de salud y cambiar un poco para qué sirve el sistema de salud”, dijo el experto en entrevista con .com.
En este sentido, el estudio de este año analizó la oferta de estos grupos de población en momentos en los que los hogares estaban presentes. Son cada vez más pequeños y tienen menores ingresos..
Para ello se analizó la oferta de servicios destinados al cuidado de personas mayores y se encontró que estos son exclusivosdesde el nivel económico.
«Si comparas la situación económica de los hogares en Costa Rica, tomamos la mediana, es decir, la mitad de las personas de los hogares ganan menos de ¢420.000 en el país. Luego miras los costos que la gente tendría que pagar por la atención. Y cuando te das cuenta de eso, ves que incluso si hay un subsidio del gobierno, puede representar casi todo o la mitad de los ingresos del hogar». En otras palabras, sería imposible para la casa. Y ahora ni hablar de las opciones privadas o de la vivienda, que ya es inasequible para la mitad de la población del país”, enfatizó Merino.
Para el investigador, el país se encuentra en una Momento clave para garantizar los derechos y la calidad de vida de esta población, algo que no era posible en el tiempo hace 30 o 40 años.
En este sentido, el científico destacó la necesidad de realizar un ejercicio similar, exclusivamente orientado sobre las pensiones o la demanda de servicios de salud.
