abril 11, 2026
Sucesos

Menos robo de combustible, pero detrás hay un problema mayor – Reporte Tico

  • abril 10, 2026
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El combustible no fluye simplemente a través de tuberías invisibles bajo tierra. También deja su huella en los números, en las lagunas legales y en las lagunas que

Menos robo de combustible, pero detrás hay un problema mayor

 – Reporte Tico

El combustible no fluye simplemente a través de tuberías invisibles bajo tierra. También deja su huella en los números, en las lagunas legales y en las lagunas que explotan los extremistas de derecha.

En Costa Rica el robo de combustible ha seguido una curva errática en los últimos años: desciende, se recupera, se dispara. En 2020, las pérdidas ascendieron a 3,8 millones de litros. Un año más tarde, la caída pareció disminuir: se robaron 744.000 litros. Pero la calma duró poco tiempo. En 2022, la cifra volvió a aumentar hasta los 2,8 millones.

El punto de inflexión se produjo en 2023. Ese año, el país registró 6,4 millones de litros robados, la cifra más alta hasta la fecha. Desde entonces las cifras han empezado a bajar: 4,5 millones en 2024, 2,6 millones en 2025 y en febrero de 2026 398.000 litros ya estaban fuera del sistema.

Hay un seguimiento constante detrás de estas cifras. Un centro de monitoreo que nunca se apaga, que monitorea día y noche el comportamiento del oleoducto y vigila cualquier señal de intervención ilegal o fuga sospechosa.

“Este equipo no duerme, trabaja en la detección de combustible con mucho compromiso y responsabilidad y es un equipo técnico profesional especializado en su trabajo”, afirmó César Alpízar, jefe del departamento de protección de activos.

Cuando se activa una alarma, la respuesta es inmediata. El equipo técnico se coordina con las unidades tácticas desplegadas en el lugar. Es una carrera contra el tiempo, contra quienes perforan, minan y desaparecen.

Estos esfuerzos han tenido un impacto. Los ataques a la infraestructura han disminuido. Sin embargo, la institución advierte que el fenómeno no puede verse sólo en la superficie de los números.

Desde 2024, el número confidencial 1002 se ha convertido en una importante herramienta para implicar a los ciudadanos en esta vigilancia conjunta. En este contexto, la presentación de informes también es una forma de cerrar brechas.

Sin embargo, lo que comenzó como una serie de incidentes aislados reveló algo más profundo.

«Entendimos que el problema no era un simple problema de Pichingueo. Entendimos que era crimen organizado, estructuras grandes, estructuras pequeñas, distribuidas por todo el país, no solo en determinadas zonas, aunque se concentran en algunas zonas. Entonces entendimos el fenómeno un poco más integralmente, ya de manera criminal», explicó Karla Montero, presidenta de la institución.

El desafío no es sólo operativo. También es legal.

RECOPE señala que las herramientas actuales no siempre permiten actuar con la rapidez que requiere un delito en curso. Las limitaciones de intervenir en el acto o de obtener pruebas se convierten en obstáculos que frenan la respuesta.

“Lo que buscamos es que nuestra unidad apoye a la policía, especialmente en flagrancia e investigaciones, para poder hacer detenciones más efectivas y más rápidas y también preservar mejor las pruebas”, menciona Gerardo Mata, asesor jurídico de RECOPE.

La expectación se centra ahora en este punto. Con el inicio de un nuevo período legislativo, la institución busca reformas en la asamblea que cierren estas brechas y fortalezcan la capacidad de actuar contra redes cada vez más estructuradas.

Mientras tanto, la vigilancia continúa. Las advertencias continúan. Y la Línea 1002 sigue abierta, como un canal silencioso pero importante en una batalla que muestra avances pero que está lejos de estar resuelta.

Mira el reportaje completo en el vídeo que aparece en la portada de este artículo.