Rosa, amarillo y morado. No es sólo una paleta: es la señal de que la ciudad está entrando en su temporada más colorida. Entre febrero y marzo -y en ocasiones incluso abril- San José se llena de flores que transforman calles y parques en un paisaje de postal.
Los jacarandás, la corteza amarilla y el roble de sabana son los protagonistas de este fenómeno natural que trastoca la cotidianidad urbana durante unas semanas.
¿Por qué florecen en esta época?
«Es el período de mayor sequía durante la estación seca, lo que provoca que las plantas sufran ‘estrés hídrico’. Como resultado, pierden sus hojas y, contrariamente a lo que podríamos pensar, florecen inmediatamente después para que los polinizadores las encuentren y realicen su función», explica Maynor Carranza, experto en ciencias ambientales de la UNA.
Él corteza amarillaPor ejemplo, se caracteriza por su intensidad y la diversidad de especies presentes en el país, todas capaces de “iluminar” el paisaje con tonos amarillos intensos y brillantes. «Tenemos la corteza amarilla con flores en forma de hongo, el Vainillo, que es más pequeño, y uno menos común llamado ‘Gallinazo’, que tiene forma de candelabro invertido», agregó Carranza.
él a su vez roble de sabanaCubierto de flores rosas, el lugar domina los alrededores con su imponente belleza.
«Su flor es violeta o rosada. Parece que hay dos tipos, pero es sólo una adaptación: después de la polinización, la planta ya no invierte energía en el color… podríamos decir que está ‘preñada'», explicó el experto.
De tu parte el jacarandascon su característico color violeta, completan el cuadro.
Más allá del valor estético, esta temporada se vuelve colectiva: cámaras en el aire, pasos que se ralentizan, miradas que se elevan. Con estos tonos, San José se renueva y recuerda que la naturaleza siempre encuentra su camino incluso en el hormigón.