El seguidor costarricense Max Barberena reveló uno de los momentos más personales de su vida al recordar cómo, a pesar de estar en su mejor etapa profesional, atravesó un vacío emocional que lo llevó a replantearlo todo.
Durante el programa Casual con Tavo López, Barberena explicó que a sus 32 años tenía estabilidad económica, reconocimiento y crecimiento laboral, pero algo no encajaba.
“Me iba muy bien… tenía todo, pero un día me sentí vacío”, dijo.
Ese sentimiento se intensificó después de una dolorosa situación familiar: la muerte de un sobrino por nacer. Aunque no fue la única causa, sí marcó un punto de inflexión en su vida.
“Soy muy racional… y dije: si todo está bien, ¿por qué me siento así?” dijo.
Fue entonces que su ahora esposa, Melissa Calderón, le sugirió acercarse a Dios.
Barberena aceptó y asistió a una iglesia, donde vivió una experiencia que califica de decisiva.
«Llegué y lloré durante 45 minutos… sin conocer a nadie. Sentí una paz que nunca antes había sentido», recordó.
Para él, ese momento marcó el inicio de un proceso espiritual que le permitió comprender que el vacío que sentía no era material.
Sin embargo, uno de los aspectos más significativos fue la posición que tomó Calderón en ese proceso. En lugar de acompañarlo directamente, decidió dar un paso atrás.
«Me dijo: vamos a ser amigos; pero tú, en las cosas de Dios, búscalo a él solo», dijo Barberena.
Esa decisión, dice, fue decisiva, ya que lo obligó a construir su propia convicción. Meses después, el cambio fue evidente incluso para ella.
“Este viene diferente, habla diferente, se ve diferente”, recordó que le dijo su esposa.
A partir de ese momento, Barberena reorganizó sus prioridades: primero la fe, luego su familia y finalmente el trabajo. Hoy, más allá del personaje televisivo, asegura que su vida gira en torno a esos principios.
«El personaje es sólo una parte. Lo más importante es la persona que soy fuera de cámara», concluyó.
Puede revisar el programa completo a través de la aplicación TDMAX.