El Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología Dr. Raúl Blanco Cervantes, principal centro especializado en la atención de adultos mayores de Costa Rica, opera actualmente en condiciones de sobrecarga, con infraestructura envejecida y limitaciones que preocupan a funcionarios y sectores relacionados con la salud pública.
El servicio de urgencias del hospital tiene capacidad para atender a 50 pacientes; Sin embargo, actualmente recibe hasta 150 personas por día, mostrando una situación de abundancia hospitalariaes decir, hacinamiento, lo que dificulta proporcionar una atención adecuada (ver vídeo adjunto en la portada).
A esta presión se suman las condiciones estructurales. Techos sin láminas, instalaciones eléctricas viejas, camillas dañadas y espacios reducidos son parte de la realidad cotidiana del centro médico, que también enfrenta hacinamiento en áreas importantes como emergencias y hospitalizaciones.
Además, el edificio tiene restricciones de accesibilidad. Como se mencionó anteriormente, la infraestructura no cumple con la Ley de Igualdad de Oportunidades para Personas con Discapacidad 7600 ya que no cuenta con suficientes rampas de salida de emergencia ni puntos de acceso adecuados para que las ambulancias transporten pacientes en sillas de ruedas o camillas.
Un informe del departamento de bomberos también advirtió sobre riesgos relacionados con el sistema eléctrico, las salidas de emergencia y otras condiciones de seguridad en el hospital.
Desde el departamento de salud del centro médico señalan que la situación es crítica y que el hospital ya ha superado su vida útil. Por ello, desde hace más de una década vienen impulsando la construcción de una nueva sede que satisfaga las necesidades actuales de la población mayor.
«Sabemos que prácticamente ha colapsado y que hay una crisis en la atención a los adultos mayores. Lo más preocupante es que el envejecimiento del país se está acelerando», afirmó el centro médico.
Actualmente, las personas mayores de 65 años constituyen alrededor del 10% de la población de Costa Rica. Sin embargo, las previsiones apuntan a que este grupo alcanzará aproximadamente el 16,5% en 2040, aumentando la demanda de servicios geriátricos especializados.
El nuevo proyecto hospitalario supone una inversión de más de ₡222 mil millones y se desarrollaría en dos fases. Sin embargo, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) señala que los avances dependen de las expropiaciones de tierras y los procedimientos de compras públicas, que aún están en análisis.
El cronograma original preveía que el nuevo hospital estuviera terminado en 2032. Sin embargo, estimaciones recientes exigen que la construcción se lleve a cabo para 2038, lo que genera preocupaciones entre el personal médico y los defensores de los pacientes.
Otro desafío al que se enfrenta el hospital es su horario de apertura. El centro está abierto principalmente de lunes a viernes, lo que hace que muchos adultos mayores retrasen las consultas o urgencias hasta los fines de semana, lo que puede empeorar sus condiciones de salud.
Mientras tanto, el hospital continúa recibiendo todos los días pacientes que necesitan atención especializada, muchos de ellos con enfermedades complejas y necesidades de atención a largo plazo.