San José, 27 de febrero (elmundo.cr) – La educación en Costa Rica ha experimentado cambios significativos en los últimos años, impulsados por la transformación digital, las nuevas dinámicas sociales y la creciente atención al desarrollo socioemocional del estudiantado. Estos cambios han redefinido las exigencias de competencias del profesorado, tanto en la formación inicial como en los niveles superiores.
Actualmente, el papel del profesorado va más allá de impartir conocimientos. Los educadores integran tecnologías digitales específicas como plataformas de aprendizaje en línea, aplicaciones interactivas, pizarras digitales y recursos multimedia, promueven el pensamiento crítico y la creatividad, abordan la diversidad en el aula y promueven las habilidades socioemocionales de los estudiantes. Además, enfrentan el desafío de crear entornos de aprendizaje inclusivos y participativos que respondan a las necesidades de diferentes contextos.
Organismos internacionales como la UNESCO y la OCDE han señalado que la calidad de la educación en un país está directamente ligada a la formación del personal docente, tanto en el nivel inicial como en el superior. Existe evidencia de que la preparación inicial y la formación continua son factores clave para mejorar los resultados educativos.
Los efectos de la enseñanza son particularmente relevantes en la primera infancia. La educación preescolar es considerada un paso estratégico para el desarrollo cognitivo, emocional y social de niños y niñas con efectos a largo plazo en su carrera educativa. Esto ha resultado en que se fortalezca la formación de profesionales técnicos de preescolar a través de programas que combinan conocimientos sobre desarrollo infantil, métodos activos y apoyo familiar.
“La formación docente se adapta constantemente a los desafíos del entorno educativo. Las carreras y carreras técnicas integran competencias digitales, habilidades socioemocionales y prácticas supervisadas en contextos del mundo real para preparar profesionales que trabajarán directamente con los estudiantes en las diferentes etapas de su desarrollo”, explicó Vannesa Howell Pérez, directora de la carrera docente de la Universidad de San Marcos.
Además de actualizar los programas académicos, los expertos sugieren algunas estrategias que los docentes pueden implementar en el aula para mejorar la experiencia de aprendizaje:
- Integrar estratégicamente herramientas digitales y combinar contenidos interactivos con actividades prácticas.
- Desarrollar las habilidades socioemocionales de los estudiantes fomentando la colaboración, la resiliencia y la comunicación efectiva.
- Diseñar cursos inclusivos que tengan en cuenta la diversidad de estilos de aprendizaje y contextos culturales.
En respuesta a estos cambios, las instituciones de educación superior han actualizado sus programas, como la Licenciatura en Magisterio y Técnico en Preescolar de la USAM, para incorporar métodos activos centrados en el estudiante, integración de tecnología educativa y experiencias prácticas. Estas medidas tienen como objetivo garantizar que los futuros docentes estén preparados para trabajar en entornos educativos modernos y complejos.
El desarrollo de la docencia refleja la necesidad de adaptar la formación del personal docente a los contextos actuales y asegurar que cuenten con las habilidades necesarias para contribuir al desarrollo educativo y social del país.