16 de febrero de 2026, 14:39
Periodista: Minerva Rojas.
Desde hace semanas, quienes siguen a Omar Cascante han notado algo diferente en sus redes sociales: mensajes más profundos, reflexiones constantes y un acercamiento espiritual que contrasta con su imagen del pasado. La pregunta era inevitable: ¿qué cambió?
En una entrevista para el programa. De boca en bocaCascante respondió sin rodeos. “Creo que a veces los cambios no se gritan, se ven”, afirmó.
“Era alguien que no había sido encontrado”
Al ser consultado quién era el Omar del pasado y quién es ahora, el comunicador fue contundente.
«Uno puede estar lleno de agenda, de imagen de actividades y de cierta popularidad -ojo, no digo fama, eso no representa nada-. Hay gente llena de éxitos aparentes, pero vacía por dentro. Creo que yo me caracterizaba perfectamente en esa categoría».
Hoy, dice, intenta caminar “por la coherencia, no por la apariencia”, y atribuye su transformación a su fe en Dios. “No es religión, es confesar en el Dios que literalmente me ha salvado”.
El momento que lo cambió todo
El punto de inflexión se produjo en la intimidad de su hogar. Cascante recuerda estar sentado con una cerveza en la mano, mirando a la madre embarazada de su hijo Santiago.
“Vi la barriga y dije: ¿adónde voy?” dijo. En ese momento tomó una decisión definitiva: “Esa es la última vez que lo haré”. (ver vídeo adjunto).
Algunos no le creyeron. Se acercaba diciembre, época de celebraciones. Sin embargo, cumplió su palabra. El 30 de noviembre de 2024 dejó el alcohol tras 19 años de consumo.
«No se bebe socialmente como yo. Bebía para silenciar dudas, quejas, vacíos que pensaba que no podía llenar de otra manera. Cuando te das cuenta, estás en ambientes peligrosos y adicciones».
En diciembre de 2025 celebró su primer año sin alcohol, acompañado de su familia. Su madre le dijo una frase que lo marcó: “Tú eres el resultado de mis oraciones”. Y añadió que, si no fuera por la misericordia de Dios, su hijo podría no estar vivo.
Salud al límite y un despido inesperado
El proceso de cambio no se produjo únicamente a través de la convicción espiritual. También hubo alertas físicas. Luego de un mapeo médico recibió un diagnóstico de hipertensión con presiones de hasta 250 sobre 110.
“Fue una bomba de tiempo”, reconoció.
A esto se sumó un despido laboral que, lejos de hundirlo, terminó siendo un catalizador de su transformación. «En las crisis se crece. Si no me hubieran despedido, me habría quedado igual de cómodo».
Ese día, su hijo mayor, Daniel, estaba llorando frente a un árbol en la oficina. Buen día. “No puedo soportar tu dolor”, le dijo. Cascante respondió con una pregunta: “Mencionemos una vez un episodio en el que Dios nos dejó solos”. La respuesta fue clara: «Ninguno, papá. No lo va a hacer, ni ahora ni nunca».
Una nueva rutina, una nueva voz.
Hoy, Cascante asegura que su fisonomía ha cambiado. Se levanta todos los días a las 4 de la mañana para orar. “Ganarle al sol hablando con Dios es una de las mejores experiencias que ha cambiado mi vida”.
Además, comenzó a estudiar liderazgo en la escuela John Maxwell, con el objetivo de compartir su testimonio y ayudar a los demás.
«Ninguna oración es en vano. Yo soy el resultado de la oración incesante de mis padres. Caminar por la fe es dar por sentado un hecho que no debe hacerse», expresó con convicción.
Su mensaje final es simple pero poderoso: «No exijas que hagas demasiado. Exige que hagas algo, el 1%, que mejore tu vida hoy. Cuando mejores tu vida, tu familia mejorará».
Lo que comenzó como un cambio en las redes sociales terminó revelando una profunda transformación. Para Omar Cascante la popularidad quedó atrás; Hoy su bandera es la coherencia, la fe y el ejemplo que quiere dejar a sus hijos.