Mientras muchos costarricenses aún tienen dudas sobre si acudir o no a las urnas este domingo, Magdalena Egri, de 105 años, se prepara para volver a votar en el país que le dio refugio, libertad y una nueva vida.
La historia de Doña Magdalena refleja uno de los capítulos más dolorosos del último siglo. Sobrevivió a un campo de concentración en Austria durante la Segunda Guerra Mundial.
En 1957 emigró a Costa Rica con su esposo y su primer hijo. Llegó acompañada de otras familias húngaras que huían de la opresión gracias al asilo político concedido por el gobierno de la época.
Aquí encontró paz y la oportunidad de rehacer su vida. Muchos la recuerdan porque compartió parte de su cultura y gastronomía con los recordados. Pastelería Budapest.
Poco después se nacionalizó costarricense y desde entonces ha participado activamente en procesos electorales.
Hoy, siete décadas después de su llegada a Costa Rica, Doña Magdalena continúa dando ejemplo. Este domingo acudirá temprano a las urnas en San Pedro.
A sus 105 años, su voz y su voz aún cuentan.