El nombre de Costa Rica volvió a resonar con fuerza en el escenario internacional gracias a Sebas Guillem. El cantautor tico de 29 años logró el pase dorado en la undécima temporada de Got Talent Españaun hito que marca un antes y un después en su carrera artística y lo posiciona ante una audiencia global.
Dos semanas después de su participación y a la espera de las semifinales del formato, Guillem ofreció una rueda de prensa en la que se mostró vulnerable y reflexivo. Consultado sobre qué consejo daría a los jóvenes que sueñan con dedicarse a la música pero enfrentan dudas o miedos, el artista se centró en lo que no se suele ver.
«No subestimes los momentos de silencio en los que estás solo con tu instrumento, con lo que estás forjando. Lo que la gente no ve es lo más importante», afirmó.
Para Guillem, la exposición pública es solo una de las consecuencias del trabajo íntimo y constante: “Cuando nos ven en público, ven una versión de nosotros mismos, pero esa versión es la construcción de un montón de cosas que uno ha hecho a lo largo del tiempo”.
Su llegada a Got Talent España Nació de las redes sociales, espacio que el propio músico reconoce como clave en su desarrollo artístico.
La audición comenzó con amar de Nat King Cole, acompañado al piano, y sorprendió al jurado con una imitación de trompeta realizada únicamente con su nariz. Sin embargo, el momento más emotivo llegó cuando interpretó una canción original dedicada a su hermano Jaime, quien falleció hace dos años.
Guillem también se refirió a la presión física y emocional antes de subir al escenario.
“Estaba completamente exhausto, con descompensación horariauna infección de garganta y más de 12 horas de espera entre entrevistas y maquillaje. Cuando me llamaron al escenario casi me derrumbo”, reveló.
“Comencé a desvincularme, a sentir que no sabía dónde estaba”.
Uno de los momentos que más llamó la atención del público fue La reacción del juez Risto Mejide. Al respecto, el artista reconoció que su presencia resultaba intimidante.
«Risto definitivamente tiene una presencia muy poderosa. Sabía que se caracteriza por esa mirada penetrante», comentó.
Aun así, decidió centrarse en su propósito: “Vine a hacer lo que durante tantos meses preparé. Después de cantar, no importa lo que me diga, sé que lo di con todo mi corazón”.
La fe aparece como eje central en su relato.
“Pon toda ansiedad en Él porque Él te cuida”, citó el cantante, explicando cómo logró encontrar la calma en medio del caos.
«Para mí es fundamental tener a Dios presente. Él es quien me trae esa paz. Sin Él no estaría aquí».
El momento más íntimo llegó cuando le preguntaron qué le diría a su hermano si pudiera hablar con él un minuto.
«Le diría que lo amo con todo mi corazón, que nunca se ha ido. En lugar de decirle algo, simplemente lo abrazaría eternamente», afirmó.
La actuación conmovió al jurado y al público, hasta el punto de provocar lágrimas en el panel. El momento quedó sellado cuando Paula Echevarría presionó el botón dorado, asegurando su paso a la siguiente ronda.
De cara a las semifinales, el cantautor asegura que mantendrá los pies en la tierra y la sonrisa en alto.