El informe regional expone una escasez crítica de maíz, frijol y arroz en Centroamérica
– Reporte Tico
enero 20, 2026
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Centroamérica cerrará el ciclo agrícola 2025-2026 con un déficit histórico en la producción de alimentos esenciales, especialmente maíz, frijol y arroz, profundizando la dependencia de la región de
Centroamérica cerrará el ciclo agrícola 2025-2026 con un déficit histórico en la producción de alimentos esenciales, especialmente maíz, frijol y arroz, profundizando la dependencia de la región de las importaciones y planteando un riesgo creciente para la seguridad alimentaria.
El maíz, pilar de la dieta centroamericana, muestra el panorama más crítico. Según CAMPO, Centroamérica registrará un déficit de más de 33,4 millones de quintales al final del ciclo 2025-2026.
En El Salvador, la producción estimada alcanzará sólo los 14 millones de quintales, muy por debajo de los 18,8 millones de quintales necesarios para cubrir la demanda interna. Esto generará un déficit de más de 7,8 millones de quintales, uno de los más altos de la región.
Costa Ricapese a mantener un alto consumo per cápita, también enfrenta un importante desfase: la escasez de maíz rondará los 19,6 millones de quintales, lo que refuerza su dependencia del mercado internacional.
El informe regional expone una escasez crítica de maíz, frijol y arroz en Centroamérica
«Este resultado muestra un deterioro progresivo de la autosuficiencia agrícola», dijo Luis Treminio, representante de CAMPO, al referirse a la tendencia regional.
El frijol, un alimento básico de la dieta mesoamericana, también muestra fuertes disparidades entre países, aunque el balance regional termina siendo negativo.
El Salvador registra el mayor déficit absoluto de frijol de Centroamérica, con una brecha de -1.048.724 quintales. Le siguen Costa Rica, con un déficit de más de 777.000 quintales, y Panamá, con más de 108.000 quintales.
Si bien Nicaragua y Honduras mantienen saldos positivos, la producción regional de frijol alcanzaría los 12,9 millones de quintales, insuficiente para cubrir la demanda, dejando un déficit global de más de 2 millones de quintales.
«El sistema agroalimentario está lejos de garantizar la demanda mínima de la población», afirma el informe de CAMPO.
Arroz: déficit persistentes con pocas excepciones
Rice tampoco escapa a la crisis estructural. En El Salvador, el déficit en 2025 superó los 239.000 quintales, mientras que Centroamérica acumuló un déficit cercano a los 19,88 millones de quintales.
Sólo Panamá registró un superávit relevante, con casi 3,9 millones de quintales, en contraste con Nicaragua y Honduras, que presentaron los déficits más pronunciados, estimados en 5,1 millones y 7,4 millones de quintales, respectivamente.
Los datos recabados por CAMPO confirman que todos los países centroamericanos mantienen déficits en los principales alimentos de su dieta, situación que aumenta la vulnerabilidad ante factores externos como el aumento de los precios internacionales, fenómenos climáticos extremos y tensiones en las cadenas de suministro.
El informe advierte también que los déficits productivos no responden a un solo factor, sino a una combinación de condiciones climáticas adversas, altos costos de los insumos agrícolas, poca inversión pública y privada en el sector rural y limitaciones estructurales que afectan especialmente a los pequeños y medianos productores. A esto se suma la reducción de la tierra cultivable y la creciente presión del mercado internacional sobre los precios de los cereales básicos.
Especialistas del sector agroalimentario coinciden en que este escenario representa un riesgo estratégico para la estabilidad económica y social de Centroamérica, ya que la dependencia de las importaciones expone a los países a fluctuaciones externas que pueden afectar directamente el costo de la canasta básica.
Foto por Infobae
El estudio destaca que, sin cambios estructurales en las políticas agrícolas, inversión productiva y apoyo a los pequeños y medianos productores, la región seguirá profundizando su dependencia alimentaria en los próximos años.