marzo 7, 2026
Deportes

La Cueva entre el sueño de Juan Carlos Rojas y la realidad de Roberto Artavia – Reporte Tico

  • enero 16, 2026
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la cueva Regresó al centro del debate morado, pero ya no por la euforia de un título ni por la urgencia del calendario. Esta vez, el contraste es

La Cueva entre el sueño de Juan Carlos Rojas y la realidad de Roberto Artavia

 – Reporte Tico

la cueva Regresó al centro del debate morado, pero ya no por la euforia de un título ni por la urgencia del calendario. Esta vez, el contraste es marcado dos presidencias y Dos maneras de entender el futuro. del Deportes Saprissa.

Por un lado, el sueño. Por el otro, el decisión.

Durante su etapa al frente del club, Juan Carlos Rojas Nunca ocultó su gran deseo: un nuevo estadio en Tibás. Lo dijo sin fechas, sin promesas cerradas y con la cautela que marcó su gestión. “Mi sueño es tener un nuevo estadio en Tibás… sería el legado ideal para los próximos 30 o 50 años”, confesó en febrero, en una entrevista con Yashin Quesada.

Rojas siempre hablaba de aspiraciónno planear. Reconoció que Saprissa podría aspirar a tal obra por el tamaño de la afición y el peso institucional, pero también dejó claro que no pertenecía dar la señal de salida. El proyecto, en su discurso, vivió como un posible ilusiónnunca como ruta inmediata. Y así terminó su mandato: 11 títulos deportivos como saldo positivo y delicada salud financiera que hacía cuesta arriba cualquier megaproyecto.

Con su salida -hace apenas unas semanas- el enfoque cambió. Roberto Artavia tomó el relevo y, en su primera aparición pública, marcó una línea diferente: La Cueva no está abandonada.

«Nosotros nos quedamos aquí, en La Cueva. La Cueva va a ser un estadio maravilloso, lindo y acogedor», dijo tajante Artavia, dejando claro que la casa morada no se mueve de tibás. El mensaje fue directo: no habrá mudanza ni nuevo estadio en el corto plazo; lo que viene es mejorar, modernizar y cumplir.

Artavia no habló de fechas milagrosas ni de representaciones espectaculares. habló de procesos: mejoras estructurales, compromisos con Bomberos, crecimiento de palcos y gradas, mayor conectividad, vallas electrónicas y un estándar más cercano al fútbol moderno. Todo, si a tiempo. “No lo esperéis para la semana que viene”, advirtió.

El contraste es evidente.
Rojas imaginó un nuevo estadio como cierre de ciclo y símbolo de grandeza futura.
Artavia propone hacer grande lo que ya existesin romper el vínculo emocional con el barrio, la historia y la identidad.

No es una discusión menor. es un decisión filosófica. Para Rojas, La Cueva siempre fue arraigo… pero también límite. Para Artavia, La Cueva es destinono transición. Donde uno hablaba de “ojalá”, el otro hablaba de “nos quedaremos”.

Ambas visiones conviven en la época reciente de Saprissa. Uno pertenece al ciclo que ya terminó; el otro, al que recién empieza. El punto de encuentro sigue siendo el mismo cemento, las mismas gradas y el mismo nombre.

La diferencia es clara: el sueño queda atrás; el realidadAhora, mando.
Y La Cueva, lejos de desaparecer del mapa, vuelve a ser el centro del proyecto morado.