El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, pidió este miércoles pleno apoyo en la lucha contra la criminalidad en Costa Rica, a dos semanas de las elecciones en ese país, donde la derecha gobernante quiere ampliar su poder para combatir la inseguridad.
Bukele, popular por su lucha contra las pandillas, se encuentra en una visita a Costa Rica que, según la oposición local, está siendo utilizada por el presidente Rodrigo Chaves para apoyar a su candidata Laura Fernández antes de las elecciones presidenciales del 1 de febrero.
“Si aceptan nuestros consejos en materia de seguridad, todos deben estar detrás del plan, de lo contrario no funcionará”, dijo Bukele en un discurso tras recibir el máximo galardón que otorga Costa Rica por su lucha contra el crimen.
Fernández avanzó en gran medida la intención electoral con su discurso, que se centró en una mano dura en la lucha contra la creciente inseguridad relacionada con el narcotráfico en uno de los países más seguros del continente.
La ex ministra Chaves quiere ganar en una sola vuelta y conseguir una amplia mayoría legislativa que le permita reformar la Constitución y, en particular, el poder judicial, al que el Gobierno acusa de sabotear su agenda.
En su consejo a Costa Rica, el líder salvadoreño enfatizó que cuando decidió combatir completamente a las pandillas, “no hubo ninguna institución (…) que estuviera en desacuerdo con la forma en que se implementó el plan”.
Bukele, que gobierna desde 2021 y asegura que no le importa que lo llamen “dictador”, controla todos los poderes del Estado, especialmente el Congreso, que recientemente le autorizó a la reelección indefinida.
«En democracia es necesario dar suficiente poder a quienes gobiernan, de lo contrario el pueblo no puede exigir rendición de cuentas ni cambios. Esto es lo que pasó en El Salvador», subrayó anteriormente el presidente Chaves.
Organizaciones humanitarias salvadoreñas denuncian que la estrategia de seguridad de Bukele, que ha provocado la detención de unas 90.000 personas, ha dado lugar a violaciones de derechos humanos, incluida tortura.
Chaves, acusado por la oposición de tener tendencias autoritarias, invitó a Bukele a sentar las bases de una prisión inspirada en su megaprisión para pandilleros.