San José, 7 de enero (elmundo.cr) – La inteligencia artificial se ha convertido en un nuevo actor político, aunque no tiene rostro ni voz. Ya aprendió a mentir, el desafío es que los votantes aprendan a dudar.
Y en tiempos en los que una foto, un vídeo o incluso un voto pueden producirse casi fielmente gracias a la IA, los ciudadanos se enfrentan a un nuevo desafío en estas elecciones: deben aprender a distinguir entre lo real y lo falso.
Eso es lo que Ariel Ramos Ortega, experto en inteligencia artificial, profesor de Tecnología de ciberseguridad des Universidad Fidelitas y el CEO Codingraph, quien insiste en que la población necesita fortalecer su criterio para no dejarse llevar por publicaciones o anuncios que parecen auténticos pero no lo son.
«No se trata de rechazar la tecnología, sino de aprender a utilizarla de forma informada y ética. La IA no elige, pero puede influir en quién lo hace», subraya Ramos.
Señales para reconocer contenido falso
El experto explica que cada vez es más difícil distinguir entre una creación real y una generada por IA, pero aún quedan pistas que pueden alertar al usuario.
- Detalles visuales:
A la hora de tomar fotografías o vídeos es recomendable prestar mucha atención a las manos, dedos, ojos y dientes, ya que muchas veces tienen proporciones anormales, reflejos extraños o formas antinaturales. Los fondos también suelen tener inconsistencias: texturas repetidas, objetos fusionados o etiquetas ilegibles.
- Publicidad falsa y fraude:
Uno de los usos más comunes de la IA es la creación de vídeos utilizando el llamado falsoque imita la voz y el rostro de personas conocidas, políticos, periodistas o figuras públicas con el fin de promover inversiones o empresas inexistentes.
«Estas publicaciones suelen utilizar cuentas robadas o falsas para generar comentarios positivos y dar apariencia de legitimidad. La recomendación es no dejarse llevar por la promesa de ganancias rápidas y verificar siempre la información de fuentes oficiales», advierte Ramos.
- Fraude en redes y empresas digitales:
Otro riesgo son los productos falsificados y los vendedores falsos. La IA se utiliza para falsificar voces, imágenes de artículos o incluso tiendas enteras. Por ejemplo, Ramos menciona ofertas de teléfonos móviles recién lanzados a precios irrealmente bajos, acompañadas de números de WhatsApp falsos o cuentas privadas para depósitos.
“Antes de pagar, asegúrese de confirmar el número de teléfono, tenga cuidado con los precios demasiado bajos y, si es posible, compre sólo en tiendas verificadas o físicas”, recomienda.
- Contenido viral engañoso:
La IA también se utiliza para generar vídeos “milagrosos”, o historias inspiradoras que no sucedieron: animales salvando personas, artistas creando esculturas imposibles o hazañas inusuales. Aunque puedan parecer inofensivos, estos materiales alimentan la desinformación.
“Hay miles de perfiles que reproducen los mismos textos falsos sólo para ganar dinero gustos. Por eso es importante comparar la información con otras fuentes y no transmitirla sin comprobar”, subraya Ramos.
Más allá de la imagen: textos y documentos
Los textos generados por IA ya no son fáciles de reconocer. Los programas de verificación antiguos no son confiables porque pueden arrojar resultados falsos positivos. Sin embargo, Ramos recomienda estar atento a señales como el uso excesivo de emojis o el uso repetido de guiones largos (-) al copiar directamente desde herramientas automatizadas.
También advierte contra el uso de IA para falsificar documentos como facturas, títulos o contratos. En estos casos, es recomendable comprobar los códigos de verificación o validar la firma digital, recurso que, si se utiliza correctamente, sigue siendo una defensa eficaz.
Una nueva competencia digital
De cara a las próximas campañas electorales y al uso cada vez mayor de las plataformas de información digitales, la exigencia de Ramos es clara: la sociedad debe desarrollar una nueva forma de competencia digital.
«La inteligencia artificial puede ser un poderoso aliado, pero sólo si aprendemos a utilizarla sabiamente. De lo contrario, corremos el riesgo de vivir en un mundo donde las mentiras parecen más convincentes que la verdad».