En Nochebuena, un grupo de voluntarios salió a las calles de San José para compartir con las personas sin hogar, ofreciéndoles refugio, ropa, tamales y café caliente en medio de la fría noche.
La iniciativa, que se lleva a cabo cada año, ha beneficiado a unas 150 personas. Mientras la mayoría de las familias celebraban la Nochebuena en casa, los voluntarios se dedicaron a cuidar a una de las poblaciones más vulnerables y olvidadas.
Henry Garita, organizador de la actividad, enfatizó la importancia de este gesto solidario: “Año tras año, más o menos 150 personas han podido ser felices. Agradecemos a la Policía Municipal de San José que siempre participa. Ha sido una bendición de Dios, todos los que ayudamos con el corazón, una gran experiencia poder servir a la gente en las calles y hacer escuchar su voz”, dijo.
La entrega contó con la asistencia de los oficiales José Alvarado y Jonathan Otarola, quienes colaboraron en la seguridad y distribución de los alimentos y abrigos.