(Video) Macho Ramírez encontró útil la medalla de subcampeón para alcanzar el título
– Reporte Tico
diciembre 23, 2025
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Óscar Ramírez decidió regresar del retiro para sentarse, una vez más, en el único banquillo que realmente siente suyo: el de Liga Deportiva Alajuelense. No volvió a empezar
Óscar Ramírez decidió regresar del retiro para sentarse, una vez más, en el único banquillo que realmente siente suyo: el de Liga Deportiva Alajuelense. No volvió a empezar de cero, ni a reconstruir desde el olvido. Regresó con una herida abierta.
La final perdió ante Club Deportivo Herediano Fue el punto de ruptura emocional. Aquella medalla de subcampeonato, la que nadie quiere, la que muchos esconden en un cajón, se convirtió en el eje de un método tan incómodo como efectivo. Ramírez no permitió que eso quedara en el olvido. Al contrario, la puso en el centro de todo.
En el Centro de Alto Rendimiento (CAR), ese metal plateado colgaba de una puerta. Cada vez que se abría o cerraba, golpeaba. Sonó. Fue molesto. Lo recordé.
El ruido que no permitía avanzar
Historia revelada Washington Ortegauno de los líderes del vestuario campeón, ahora que todo está dicho y el título ya está en casa.
«Tuve la medalla del segundo lugar con Heredia, que la ponía en la puerta. Entonces, siempre cerraba y pegaba. Y era: ‘Mira, quedamos segundos y vamos a ser campeones'», dijo el arquero.
No fue un gesto simbólico. Fue una estrategia. Ramírez obligó a sus jugadores a vivir con el recuerdo del fracaso para transformarlo en hambre. No hubo charla técnica ni sesión de video en la que “Macho” no volviera a ese punto.
“En cada video enfaticé eso, que no me olvido de la medalla, de cómo lloramos todos… la medalla que no queríamos y que la otra teníamos que ganarla”, dijo Ortega.
Una herida que se convirtió en método
El mensaje era constante, casi martilleante. Se suponía que el segundo lugar no dolería menos con el tiempo; Tenía que doler lo suficiente como para no repetirse. El efecto fue inmediato: el vestuario entendió que el objetivo no era competir bien, pero ganar.
La táctica fue tan poderosa que el propio Ortega la replicó afuera del club.
“Él me lo hizo y no lo puse en la puerta, pero cuando abro la puerta del departamento tengo todas las medallas ahí y tenía esa en el medio, para que resaltara”, confesó.
Detrás de la broma, había una profunda admiración por un entrenador que volvió para cuidar la mística del club y despertar la justa rebelión.
«Me encanta. Cuando llegó lo dije en el discurso: hay que cuidarlo, porque es una persona muy importante para el club. Ha ganado mucho y tenía que venir y volver a ganar», añadió el portero.
El regreso del ganador
Óscar Ramírez, discreto, tímido, casi como un campesino, es una leyenda viva del club. El técnico más ganador en la historia del Alajuelense regresó al vestuario con una clara promesa. Y lo cumplió.
“Nos dijo: ‘Vamos a ser campeones y bailaré donde sea, ahí estoy contigo’”, recordó Ortega entre risas.
Y bailó. En la entrega de premios, en la celebración y luego en videos que se viralizaron en las redes sociales, dejando claro que el “Macho” no solo convierte las heridas en títulos, sino que también sabe celebrar cuando el trabajo está hecho.
Hoy, esa medalla que tocaba a la puerta ya no suena. Fue reemplazado por oro.
La «insoportable» insistencia del técnico curó la herida y devolvió al trono al alajuelense. Porque a veces, para ganar, no hay que olvidar el dolor… Hay que aprender a escucharlo todos los días.