Las letras de canciones populares en Estados Unidos se han vuelto, desde 1973, más simples, más negativas y con más palabras relacionadas con el estrés, aunque momentos como la pandemia de COVID-19 se asociaron con letras más complejas y positivas, según un estudio.
Los autores de la investigación, dirigida por la Universidad de Viena, sugieren que estos hallazgos reflejan las formas complejas en que las personas utilizan la música para afrontar el estrés.
Análisis de 50 años de música popular
El equipo analizó, con técnicas de Procesamiento del Lenguaje Natural, las letras de las cien canciones en inglés más populares en Estados Unidos cada semana entre 1973 y 2023 (20.186 canciones), según la lista Billboard Hot 100.
El aumento, en general y a lo largo del tiempo, de letras más simples y negativas ha coincidido con el crecimiento de las tasas de depresión y ansiedad y con el de la negatividad en los medios y los libros de ficción, como se publicó en investigaciones anteriores.
Sin embargo, también descubrieron que la popularidad de las canciones con letras más complejas comenzó a aumentar a partir de 2016 y sugieren que se necesita más investigación para descubrir las razones de este fenómeno.
Depresión, ansiedad y preferencias musicales.
Al evaluar los posibles factores que influyen en los cambios en las preferencias líricas de los oyentes, los autores no identificaron asociaciones con cambios en el ingreso familiar medio desde 1973.
Por el contrario, sí identificaron algunas asociaciones con acontecimientos estresantes importantes, como los ataques del 11 de septiembre de 2001 y el inicio de la pandemia de COVID-19.
Estos eventos estuvieron asociados, según el estudio, publicado en informes científicos, con letras más complejas y positivas, que contenían menos palabras relacionadas con el estrés.
Música durante la pandemia de COVID-19
Durante la pandemia, las tendencias de consumo de música coincidieron con «patrones consistentes con la modulación emocional y el escapismo, en lugar de selecciones congruentes con las emociones, lo que destaca las formas complejas en que las personas usan la música para afrontar el estrés colectivo», indica la investigación.
Esto se ve respaldado aún más por los hallazgos de que escuchar música alegre se asoció con un mejor estado de ánimo y una reducción de los niveles de estrés durante el encierro, «especialmente entre las personas que experimentan un alto estrés crónico».
Estos resultados, señala el estudio, «enriquecen nuestra comprensión de la música como una herramienta única para la regulación emocional y subrayan su importancia a la hora de moldear y reflejar el estado de ánimo de la sociedad a lo largo del tiempo».