San José, 15 de diciembre (elmundo.cr) – Las cadenas de todo el mundo enfrentan un punto de inflexión histórico crítico, impulsado esencialmente por dos grandes tendencias tecnológicas simultáneas pero distintas. Por un lado, la explosión de la inteligencia artificial y, por otro, la amenaza inmediata a la ciberseguridad que supone la computación cuántica.
El crecimiento acelerado de la IA en los últimos años, el aumento exponencial del tráfico y consumo de datos y la urgente necesidad de proteger la información crítica están redefiniendo nuestros requisitos de infraestructura tecnológica. Este escenario está obligando a empresas, instituciones y gobiernos a prepararse para actuar en dos frentes: modernizar las capacidades actuales para manejar la carga de la inteligencia artificial y proteger la información de futuros riesgos de ciberseguridad.
El desafío inmediato: redes habilitadas para IA
La primera prioridad a considerar en este momento son las cargas de trabajo generadas por la IA generativa y el aprendizaje automático. Ambos requieren un ancho de banda enorme, una latencia muy baja y una automatización que las redes tradicionales no pueden ofrecer. La competitividad y la seguridad en los próximos años dependerán de la capacidad de las empresas para implementar redes habilitadas con IA capaces de procesar y transmitir cantidades de datos sin precedentes de manera muy eficiente.
El horizonte de la seguridad: la era poscuántica
Si bien la inteligencia artificial requiere que nos preparemos para el presente, la computación cuántica presenta desafíos de seguridad para el futuro.
Aunque la tecnología cuántica todavía está en desarrollo, la amenaza actual proviene del concepto “Cosecha ahora, decodifica después” (Coseche ahora, descifre más tarde). Los ciberdelincuentes están intentando robar datos hoy para descifrarlos mañana, cuando la computación cuántica esté a su alcance y disponible para descifrar los cifrados actuales.
Es por eso que la industria tecnológica global está migrando hacia la criptografía poscuántica (PQC). Un ejemplo de liderazgo en esta área es la colaboración entre Cisco e IBM, que no solo están trabajando en la visión de Internet cuántica, sino que también impulsan la introducción de algoritmos de seguridad robustos para el mañana, garantizando que las innovaciones no comprometan la seguridad.
Una hoja de ruta estratégica
Para las organizaciones, prepararse no significa adquirir computadoras cuánticas, sino prepararse para estar listas para el mañana, y esto podríamos traducirlo en tres prioridades estratégicas:
- Diagnóstico de capacidad y madurez: evalúe si la infraestructura actual puede soportar los requisitos de inteligencia artificial, así como analizar e identificar dónde los datos críticos son vulnerables a futuros ataques cuánticos.
- Adoptar una política de criptoagilidad: implementar sistemas inteligentes que permitan una rápida actualización o cambio de algoritmos de cifrado, facilitando la migración a nuevos estándares criptográficos de la era poscuántica.
- Seguridad híbrida: Implementar estrategias que permitan combinar los métodos de seguridad actuales con nuevos algoritmos post-cuánticos para garantizar la protección durante el período de transición tecnológica.
Una oportunidad estratégica para los países de la región
Los países latinoamericanos enfrentan una oportunidad única para redefinir su papel en la economía digital global. Un momento en el que el nearshoring y la exportación de servicios orientados a la tecnología pueden estimular el crecimiento económico regional y en el que la modernización de infraestructuras y políticas ya no representa un valor agregado sino que se convierte en un prerrequisito esencial para la competitividad.
Además, la región tiene una importante ventaja demográfica basada en un talento técnico en constante aceleración. Sin embargo, el desafío radica en la velocidad de la introducción general de esta tecnología y la implementación de estándares de ciberseguridad preparados para el futuro.
En Cisco vemos una ventaja de oportunidad para que empresas y gobiernos fomenten la creación de capital humano especializado en nuevas tecnologías. Al modernizar la infraestructura bajo nuevos paradigmas de ciberseguridad y educar a su población, la región no solo está protegiendo su soberanía digital sino también posicionándose como un socio tecnológico confiable y resiliente para el nuevo sistema de comercio global de la próxima década.