abril 2, 2026
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Una película Venus | El Diario Costa Rica – Reporte Tico

  • diciembre 6, 2025
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(SÁBADO 6 DE DICIEMBRE DE 2025-EL PERIÓDICO). El perenne enfrentamiento entre la vida y la muerte, el amor y el dolor, la ciencia actual y la sincronicidad junguiana,

Una película Venus | El Diario Costa Rica

 – Reporte Tico

(SÁBADO 6 DE DICIEMBRE DE 2025-EL PERIÓDICO). El perenne enfrentamiento entre la vida y la muerte, el amor y el dolor, la ciencia actual y la sincronicidad junguiana, la incapacidad de revertir los ciclos y la resignación marcada por las etapas del duelo, son todos ellos certeros como temas universales, pero llevados a esta modernidad debidamente sintetizados, sin ruedas teóricas, y profundamente humanos, para el lector de la más reciente novela publicada por el escritor, carlos morales y la editorial Prisma, con el título « «Es una historia de amor». No supera las 200 páginas, cartas sabrosas que no desperdician bifocales y capítulos breves, ya que quienes acaparan el lenguaje preciso saben tensar las situaciones, sin marchitar el paisaje de cada palabra.

Un cineasta de esos que aparecen en cada muerte de un obispo seguramente comenzaría con la escena llamada «el primer ataque» – páginas 105 a 114 – cuando Sofía, elevada ya a la moderna Venus por Alberto del Ríosufrió un dolor en el muslo izquierdo, a todas luces temporal, pero que finalmente acabó con ese amor capaz de trascender más allá de lo humano.

No se trata del ««Historia de un amor» escrito por panameño Carlos Eleta Almarán (1918-2013) y emitido en 1994 por el mexicano Luis Miguel. Tampoco tiene relación con esos melodramas de Hollywood en los que, para vender y vender, las parejas se cortan las venas, mezclan lágrimas, sexo y violencia, con empujones consecutivos contra todo lo que distingue el arte requerido como necesidad espiritual de la persona, con su lucro ilimitado y su basura.

En ««Es una historia de amor»En cambio, el lector se encuentra con un desfile de escenas de carne y hueso, sintiendo el vacío del ser amado en fuga, a veces en un hueco formado entre la boca del estómago y el lado izquierdo del pecho, el aroma de Sofía deslizándose sospechosamente entre las sábanas, mientras se escucha su risa cómplice como si ambos estuvieran acostados en la cama, que nunca miente y es testigo silencioso de interminables juegos de pareja; pero de repente, porque el dolor muerde profundamente, reír Se da cuenta de que falta alguien de vital importancia. Y no volverá.

Sin embargo, moralidadquien hace un tiempo ingresó al selecto pabellón de los escritores nacionales, como suele ocurrir con los grandes periodistas -les guste o no-, nunca pierde la oportunidad de deslizar críticas imperceptibles que parecen inofensivas y hasta momentos pintados de alegría (ya que lo conocen desde hace muchos años) a la tecnología y la ciencia.

Esto sucede, como cuando el Sofía de su historia suena la campana en el meritorio Hospital Calderón Guardiapara decirnos que ahora está sana y sobrevivió a las brutales sesiones de quimioterapia y radiación, declarándose vencedora del cáncer. Visto, sin embargo, el final de su Venus y el desenlace que atestigua su obra, esos versos dejados allí con un aspecto un tanto inocente, se convierten en cuchillos afilados, dardos diabólicos de un problema actual, innegable, aunque el escritor, repito, quiera vendernos la idea de que son detalles necesarios y requisitos obligados para su rica prosa.

Lo anterior, sin desmerecer otros temas magistralmente reunidos, como la parapsicología, la telepatía, los viajes astrales, las sensaciones extracorporales, etc., todos en un solo lugar, más allá de las amenazas religiosas y que hoy son desafiados gracias al desarrollo de las redes sociales y al descrédito de quienes todo lo miden, todo lo tocan y, cuando no encuentran una explicación lógica al fenómeno, entonces no existe. Y punto

Esto, a pesar de que mucho de lo que fue declarado inexistente, porque a la luz de nuestro conocimiento carece de fundamentos lógicos, de alguna utilidad debió ser hace 4000 y 5000 mil años a las civilizaciones pasadas, pues parece que no eran tan estúpidas en matemáticas, medios de navegación, ingeniería, etc.

Un antiguo colega de filosofía, con quien mantengo el contacto desde los viejos tiempos. Estudios Generales En nuestra UCR, primero fue jugador de fútbol, ​​luego practicó artes marciales, la novela lo conmovió al punto de confiarme que, después de leerla, le hizo pensar en ese día en que la Parca lo reclamará.

Bueno, ahora me decepciona un poco y me da la sorpresa del año, diciéndome que, como numerólogo Titulado, extrae de la novela una lluvia de datos ocultos para la mayoría de la gente sobre Sofía y este Alberto, para poder comprender este amor sobrehumano.

Sólo faltaba esto. Me declaro culpable, porque resulta que, conociendo su dominio del filosofía, Quería saber qué piensas de este trabajo. Tómalo, le dije, te veo en una semana y si no pasas algún tipo de prueba que te voy a hacer, toma el expediente y dame el libro. Eres demasiado mayor para seguir con la tontería de convertir uno y ocho en nueve, cinco más uno en seis, etc. Baja la cabeza, lo había regañado ella, pensando que era una obra de mal gusto, sabiendo que este mortal ni siquiera había memorizado la tabla de cinco.

No sabía de dónde sacó un 18, un 19, un 50, un 1975, etc., de esta novela, pero juro y juro que todo el dolor y las tonterías que narra el viejo Alberto es absolutamente sincero.

Baja la voz, le dije, añadiendo: aquí todos van a misa los domingos, dos al coro y estas cosas están prohibidas por algunas religiones; No quisiera que alguno fuera al cura de Mercè y viniera a llenar mi oficio de incienso. ¿No ves que soy asmático?

Sofía llegó, siguió casi balbuceando, para cerrar y abrir ciclos en todo lo que la rodeaba. Enseñar que toda grandeza está constituida por la sencillez y la sencillez; No es por lo que luchamos, sino por lo que no necesitamos. Por eso tiene dos nueves en su nacimiento, añadió, son comienzos y finales. Para ello, destacó muy seriamente, Alberto desafió la famosa «puerta negra» en la obra, y en un mes, en el que los drones estallaron y, durante el año, la suma de todos los números es veintidós, juraron «hasta que la muerte los separe».

No aparece nada de eso en la obra, salvo esa puerta y el padre de la niña que no le dio 16 a ese novio.

«Te diré otra cosa: esas dos personalidades, tan diferentes y a la vez tan parecidas, eran las que enloquecían al viejo Del Río», me murmuró.

Discreto contigo sobre almas gemelas, números ya asignados por el Universo, etc. Creo, más bien, se lo dije abiertamente, para que mi despacho no se llene de libros de numerología, que ese amor entre Sofía y Alberto, más allá de lo humano, está en las diferencias de clases que el lector encontrará en esta obra, así como en las profundas diferencias en ver y hacer el mundo.

En cualquier caso, en el lado que dice “«Es una historia de amor»hay suficientes temas y escenas para una buena cineasta ¡Vuélvete loco, no estoy exagerando!

*Periodista, abogado y notario de la UCR