marzo 7, 2026
Sucesos

Agricultores bajo presión: las importaciones, el clima y la falta de talento joven amenazan la producción local – Reporte Tico

  • noviembre 20, 2025
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Costa Rica ha construido gran parte de su identidad a partir de la agricultura. Durante generaciones, los productores han sido los custodios de la seguridad alimentaria del país

Agricultores bajo presión: las importaciones, el clima y la falta de talento joven amenazan la producción local

 – Reporte Tico

Costa Rica ha construido gran parte de su identidad a partir de la agricultura. Durante generaciones, los productores han sido los custodios de la seguridad alimentaria del país y guardianes de una profesión que se ha transmitido de padres a hijos casi como un deber moral. Sin embargo, hoy esta historia muestra profundas grietas.

La producción de cebollas y patatas, dos cultivos emblemáticos, está en crisis caracterizada por tres factores que avanzan simultáneamente: la pérdida de trabajadores jóvenes, la creciente presión importadora y los impactos cada vez más graves del clima.

En varias regiones del país, las granjas empiezan a quedarse sin sucesores. Lo que alguna vez fue un camino natural –continuar con la agricultura familiar– ya no lo es. Muchos jóvenes prefieren empleos urbanos o formación en sectores donde la estabilidad económica parece estar más cerca. Como resultado, familias enteras están abandonando una práctica que ha sido parte inseparable de su identidad durante décadas.

A esta realidad se suma la fortaleza de las importaciones. La entrada de cebollas y patatas de otros mercados ha debilitado al sector local, que opera con mayores costos y menores oportunidades de competir en precio. Para muchos productores, la ecuación se ha vuelto insostenible.

El clima cierra el triángulo de las dificultades. Según el Instituto Nacional de Seguros (INS), las indemnizaciones por daños agrícolas en lo que va de 2025 superan los ¢204,9 millones, un aumento interanual de 9,6%. Cada cifra es una cosecha perdida, un ingreso frustrado, un nuevo revés para un sector que ya operaba con márgenes más reducidos.

Esta combinación de factores amenaza no sólo la producción, sino también la supervivencia de una tradición agrícola que ha moldeado profundamente la vida rural del país. Para sensibilizar a los consumidores, algunos productores sugieren un ejercicio sencillo: comprar dos cebollas, una nacional y otra importada, y compararlas. Dicen que la cebolla costarricense te hace llorar los ojos. Y en este caso, este gesto tan doméstico es sinónimo de calidad.

La pregunta subyacente es cuánto tiempo podrá sostenerse un sector que ha sostenido a Costa Rica en el pasado y que ahora compite con un entorno que parece moverse en su contra.

Mira el reportaje completo en el vídeo que aparece en la portada de este artículo.