Miguel Ángel Rodríguez ante nuevo juicio: «Esto no tiene ningún sentido» – Reporte Tico
agosto 31, 2025
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A partir del próximo lunes, el expresidente Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002) deberá afrontar un juicio más. Los sentimientos que lo embargan ahora distan bastante de los que en
A partir del próximo lunes, el expresidente Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002) deberá afrontar un juicio más. Los sentimientos que lo embargan ahora distan bastante de los que en el pasado vivió cuando estuvo frente a un juez.
Por un lado, este economista y abofado de 85 años siente dolor porque deberá separarse de su esposa Lorena Clare en un complejo momento que atraviesa por una quebranto de salud. Por el otro, alegría.
¿Cómo alegría, cuando está en juego una condena de cárcel?
Para el exmandatario y ex secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) es el principio del fin de un proceso de 24 años, por el cual, incluso el Estado fue condenado en una inédita resolución de la Sala Constitucional, el 18 de febrero de 2022.
El debate versa sobre el escándalo de presunta corrupción que policialmente se conoció como «Reaseguros», en el que al exgobernante es acusado de presunto peculado (distracción o sustracción de fondos públicos, o el uso en provecho propio de servicios o bienes del Estado).
Rodríguez sostiene que no existe una sola prueba que lo vincule con lo que se le acusa, al tiempo que asegura que todo responde a una «novela» inventada, en la cual fue puesto como protagonista.
A continuación, la transcripción de la entrevista que .com tuvo con el expresidente:
¿Cuándo inicia este caso y por qué es que ha tomado tanto tiempo en llegar a juicio?
Este caso inició en el 2001 y otra parte del caso inició en el 2005-2006 porque actualmente une dos causas. Pasó el tiempo y las investigaciones no llegaban a nada, incluso por un tiempo el Ministerio Público desistió de seguir la investigación. Luego lo revivió y no caminaba.
Entonces la defensa pidió que se le pusiera plazo y se les puso plazo a las causas que entonces estaban separadas en el 2010 o el 2011, muchos años después de iniciadas.
Después de eso se tardaron muchísimo porque cuando presentaron la primera acusación siguiendo la orden que había dado el juez de que tenían que ya terminar y presentar las subordinadas del caso, el juez no les aceptó el desorden en que tenían los documentos y no les aceptó la acusación en ese momento.
Pasó el tiempo y llegamos a la primera audiencia preliminar. Ahí salí sobreseído, se dijo que no había una causa para ingresar. Pero el Ministerio Público apeló, a pesar de que por ejemplo, en Estados Unidos, si hay una declaratoria de inocencia por el tribunal, el Ministerio Público ya no puede hacer nada más. Eso es lo lógico. Ya tuvieron el chance de acusar, no hubo una condena, ya se acabó el caso, ya se demostró que no había un caso.
Después ellos apelaron, pidieron que hubiera una segunda audiencia preliminar. Una segunda audiencia preliminar que se llevó de manera en que no fue legítima y por defectos en el procedimiento de cómo se había llevado a cabo, se eliminó.
Una tercera audiencia preliminar en 2017 y esa terminó con una elevación a juicio que fue apelada por la defensa y en ese caso el juez que vio la revisión de esa elevación a juicio dijo que entendía perfectamente bien las razones por las cuales se quería que no se elevara, pero que no estaban específicamente señaladas como causas de su recibimiento. Es algo muy importante porque se ve que el juez está diciendo que no es justo esto, pero no sé cómo pararlo, no tengo el derecho de hacerlo de acuerdo con la legislación. Eso fue hace ocho años.
¿Entonces vino el amparo?
Entonces la cosa siguió, no venía a juicio y en 2022, hace tres años y medio, obtuvimos un amparo, yo presenté un amparo a la Sala Constitucional y la Sala Constitucional dijo categóricamente que se estaba violando mi derecho a justicia pronto y cumplida. Y yo dije bueno, esto ya está, esto terminó, si están violando mi derecho hasta ahora no van a seguirlo violando, no va a venir una resolución que dice esto es una violación a un derecho constitucional y la solución es seguirlo violando hacia adelante.
Luego fuimos a la vía penal y en la vía penal se decretó una actividad procesal defectuosa, señalando que había un defecto grave insubsanable, o sea, que no se podía remediar. Hay defectos en un proceso que se pueden arreglar, hay defectos que no se pueden arreglar, una falla a un derecho constitucional no se puede arreglar. Entonces todo el proceso estaba viciado.
Dijimos bueno, aquí ahora se acabó, pero unos meses después llaman a juicio y llaman a juicio para el año pasado, no para este año.
No se hizo el año pasado. Llamaron a juicio para marzo, no se hizo en marzo. Llamaron el juicio para junio, julio, lo pasaron para julio, lo pasaron para agosto y cuando arrancó lo sostuvieron por una semana. Esta es una situación que realmente es lamentable.
¿A qué cree que se debe esto?
Inicialmente se da porque hay un afán persecutorio muy grande, pero conforme pasa el tiempo eso va desapareciendo. Las consideraciones que puedan haberse tenido hace 15 años, hace 20 años, hace 10 años son muy distintas que las de ahora. Lo que pasa es que queda la inercia del proceso, el proceso queda ahí en inercia y lo que ha faltado es que no hay en nuestra legislación procesal unas soluciones para este problema que le dé cumplimiento a la obligación constitucional de que haya justicia pronta y cumplida. Entonces el derecho de justicia pronta y cumplida no está reflejado en el proceso penal.
Cuando yo estudié Derecho, hace muchos, muchos años ya, a finales de los 50, principios de los 60, el viejo Código de Procedimientos Penales, una vez que se iniciaba la investigación, si en un año no se levantaba juicio, se da una prórroga por un año más y si en dos años no se levantaba juicio se acababa el caso. Entonces había una solución. Hoy día no hay una solución.
Por cierto, mi abogado Christian Arguedas publicó un libro que me presentaba en el Colegio de Abogados hace un par de meses en el cual señalaba todos los problemas jurídicos de esta falta de que la legislación le dé contenido al principio constitucional, una violación de la constitución por omisión y propone un proyecto de ley para resolver esto, que ciertamente tuvo mucho apoyo en el Colegio de Abogados, pero que todavía no lo veo tramitándose en la Asamblea Legislativa, lo que es una falta para el país, porque esto es algo que no debería repetirse para nadie.
Don Miguel, 24 años es bastante tiempo para un proceso penal. ¿Esto le ha producido algún tipo de daño?
La gente sabe, nuestro querido pueblo sabe, el dolor y el sufrimiento que fue la forma como se me recibió a mí en Costa Rica cuando voluntariamente renuncié a la Organización de Estados Americanos (OEA) para venir a presentarme voluntariamente a Costa Rica para darle la cara a los tribunales y para respetar el proceso judicial costalicense. Eso, por cierto, mereció una sanción de la Sala Constitucional, señalando que había habido una violación grosera a mis derechos en esa exhibición que llamaron cruel y degradante.
De ahí en adelante, meses de cárcel, un año sin salir de la casa, muchos años sin poder salir del país, con restricciones de viajar, mi hijo se ha desarrollado profesionalmente como un profesor muy exitoso académico en Estados Unidos… mis nietos estaban allá, yo no pude estar en sus graduaciones, ni verlos, ni visitarlos.
Cuando traté de obtener trabajos, el peso de la persecución en mi contra hacía que no me los dieran, fue reiterado, perdí mis mejores años de profesión, lo que hubiera hecho en la OEA, lo que hubiera yo terminado haciendo. Ha sido muy duro.
Pero nada de eso es tan duro como lo que ocurrió ahora, porque en todo eso yo no estaba cuidando la salud de mi esposa. Y ahora estoy cuidando la salud de mi esposa. Esto de tener que separarme para estar en un juicio todo el día, durante mucho tiempo, lo que vaya a tomar esto, para un caso que no tiene ningún sentido, que no tiene bases, que está con un procedimiento que ha sido declarado que está con faltas graves. ¿Para qué todo esto y separarme a mí de mi esposa, cuando ella me necesita aquí en la casa y cuando yo he estado dedicado a eso los últimos 9 meses?
No volví a salir del país, no volví a atender los trabajos, los trabajos no pagados, pero que me gustan, de trabajar en el extranjero, con organizaciones internacionales en defensa de la democracia, del Estado de Derecho, del progreso de nuestros pueblos, de los derechos de América Latina. No volví a hacer nada de eso, tuve que renunciar a muchas posiciones, pero eso no tiene que ver nada, comparado con ahora, no poder seguir ahí en eso.
Antes de este caso, ¿alguna vez se imaginó que algo así podía ser? ¿Se cuestionó alguna vez la existencia de la justicia pronta y cumplida o de la pena del banquillo?
La verdad es que no. La verdad es que no por dos razones. Una, porque durante mayor parte de mi vida rigió el Código de Procedimientos Penales y no el Código Procesal Penal, y entonces había una solución, y entonces esto no se veía de esa manera.
Le voy a contar un cuento. Yo empecé a darme cuenta de este problema cuando estaba yo en los primeros años atendiendo estas denuncias en las que he logrado ser juzgado, he sido declarado absolutamente inocente. Y estaba yo en esas cuando ocurrió un caso, de los cuales usted se va a acordar, porque fue un caso muy impactante, de una persona nicaragüense a la que mataron unos perros en Cartago. Se había metido a robar, creo yo, o eso parecía, y los perros lo mataron. Y yo me acuerdo el impacto que a mí me dio leer en uno de los periódicos del país un comentario que hizo el abogado Tijerino, estoy seguro que fue el abogado Tijerino el que lo hizo, señalando cómo en Nicaragua no podían entender y decían que esto era porque era nica la persona que no estaban procediendo a juzgar el caso y a resolverlo, y que era que en Nicaragua no podían entender que un caso durara tanto en Costa Rica. Y era un caso que estaba de dos o tres años. En Nicaragua decían en un año se resuelve. Entonces, ahí me llevé un golpe. Eso me golpeó, cómo decir que nosotros no estemos haciendo las cosas bien en esto, que tengamos un sistema que no cumple con los plazos.
Después lo empecé a ver en carne propia, y claro que al empezarlo a ver en carne propia empecé a verlo en otras personas.
Me acuerdo que me hizo mucha, me dio mucha felicidad cuando don Mario Redondo, hoy alcalde de Cartago, era diputado y él presentó un proyecto de ley para fijar plazos en los procesos penales, que desdichadamente no se tramitó. Y yo en aquel momento, ya estoy hablando de hace varios años, dije qué bueno que eso se vaya a hacer.
Pero un caso de 24 años sin llegar a juicio no creo que exista en el país, no creo que haya otro. Puede ser, yo no sé todos los casos, pero sinceramente no creo que haya uno de 15 años que no haya llegado a juicio. Me parece que esto es algo absolutamente extraordinario.
Por eso, de una manera extraordinaria, la Sala Constitucional acogió mi recurso de amparo y lo tramitó, porque se trataba de algo realmente excepcional en la duración. Y eso fue hace tres años, hoy han pasado tres años más. La Sala Constitucional, por cierto, en ese fallo dice que ¿cuánto más va a durar esto? Lo dijo hace tres años, ¿10 años más? porque vienen la del fallo y vienen las apelaciones y viene la casación y vienen reenvíos. ¿Cuánto va a tardar esto? ¿10 años más? En aquel tiempo dijo la Sala 30 años para un caso. ¿Puede suceder? Bueno, ya llevamos 25.
¿A qué atribuye usted que se ha dado ese atraso?
Evidentemente es claro que según sobreseguimiento inicial, esto demuestra que es un caso en el cual no ha habido un caso preparado, listo para llevar a juicio. Y es evidente que esto no debería haber sido llevado a juicio. Es claro que esto debió haberse dejado hace rato y haber dicho no, aquí no hay justificación para seguir con este caso y haber pedido el sobreseimiento. Yo creo que esa es una razón principal.
Pero la segunda es lo que yo le señalaba, no hay en la legislación normas que le permitan a las partes, a asegurarse de que se cumplan con plazos.
Hay buena voluntad para la fijación de los plazos, pero no hay normas que aseguren que se den los plazos. Esto es algo que hay que resolver en favor de todos, en favor de los denunciados, en favor de las víctimas de los delitos. Ambos tienen derecho a que las cosas se resuelvan.
Aquí no se trata de defender ni a los denunciados ni a las víctimas. Se trata de defender el proceso y el proceso debe llevarse a cabo en un plazo funcional.
¿Usted le hace ese llamado a la Asamblea Legislativa, que en la medida de lo posible apoye este proyecto de ley que usted mencionó?
Por supuesto. Yo creo que es muy importante que se dé ese debate en el país para tratar de resolver esto. Cuando hay fallas en la institucionalidad no se trata de ir contra la institucionalidad, se trata de reformarla.
Toda la obra humana es imperfecta, somos imperfectos, no somos sabios. Tenemos limitaciones en todo, en los recursos, en el conocimiento, en la capacidad de actuar bien, en todo tenemos limitaciones. Entonces nuestras obras son imperfectas, pero son perfectibles. Se pueden mejorar y debemos luchar por mejorarlas. Cuando encontramos un defecto, lo lógico, lo humano, lo que trabaja para el bien de todos, para el bien común, es tratar de mejorarlo, de resolverlo.
La fiscalía le atribuye a usted un supuesto peculado, por un asunto relacionado con la posible recepción de sobornos de parte de una empresa en Reino Unido, además de su participación como como presidente de la República y una serie de funcionarios públicos de su administración. Sobre los hechos, ¿qué puede comentar?
Es muy sencillo. No hay nada que me vincule directamente con los hechos. No hay una orden mía, no hay un indicio de que yo haya actuado de una manera dirigiendo el proceso, lo que hay es una novela, se inventaron una novela, se inventaron que yo inventé un complot para sacar unos fondos públicos. Y alrededor de ese invento luego todas las cosas que ocurren dicen y esto era de acuerdo con el plan establecido y esto era de acuerdo con el plan establecido, nunca se dice cuál es el plan establecido, dónde, cuándo, cómo, de qué manera, de qué forma, en qué lugar, cómo eran las cosas… nunca se dice nada de eso, pero se inventa que hay un plan. Entonces luego todo se justifica de que era de acuerdo con el plan, entonces yo no aparezco en nada pero todo es de acuerdo con mi plan. Ese es el fondo de este caso, es un caso realmente novelesco.
¿Hay algún elemento con el cual usted se sienta seguro de que va a lograr demostrar esa inocencia?
Con la acusación. Mi defensa es la acusación. Es ir viendo qué es lo que dice la acusación e ir viendo si tiene algo que tiene sentido, y si no hay ninguna prueba de nada, no hay ningún indicio de nada, desaparece. Uno no puede probar hechos negativos, eso es imposible, no hay capacidad humana de probar hechos negativos, que no se dio una cosa. ¿Cómo se es para probar la que no se dio? Salvo cosas muy concretas específicas. Pero yo no puedo probar que una persona, Juan, hace 30 años no estuvo en tal lugar, tengo que probar que estuvo en otro lugar, para probar que no estuvo en ese lugar. Entonces aquí el probar que no se dieron los hechos no es tan fácil, lo que hay que probar es que no hay ninguna prueba que confirme que se dieron los hechos, esa es la manera de resolver el tema.
El proceso penal es contra personas individuales, pero lo cierto del caso es que también hay personas acusadas de su administración. Pero, ¿qué mensaje tiene para el país sobre hechos que pudieron haber pasado en su administración?
Que hubo un sobreseimiento general en la primera audiencia preliminar.
¿Y entonces cómo justifica que el proceso haya llegado ahora a esta etapa de juicio?
La justificación es lo que ha durado, si hubiera habido un caso, por qué no se habría juzgado ya, por qué ha durado tanto, por qué no se lleva. O sea, hubo un sobreseimiento, se apeló ese sobreseimiento en el año 12 o 13 y todavía estamos en que no ha habido juicio. ¿Por qué?
¿Cómo se siente de cara al lunes, en que está previsto el inicio del juicio?
Es una mezcla. Mucho dolor de pensar que otra semana voy a estar afuera, en vez de estar cerca de Lorena (Clare, su esposa, quien sufre un quebranto de salud) en estas circunstancias.
Y de mucha alegría de pensar que se empieza a acercar el periodo para terminar esta etapa, ojalá fuera para terminar este proceso, para terminar esta etapa, que cada día que pase en el juicio se acerca el final de esta etapa.
¿Cree usted que sí va a llegar a ver justicia en este caso?
Espero que sea posible, ojalá no porque yo en muchos años sea un viejito inútil, y me separen del caso, como ya se han separado a dos personas por problemas de salud y como otras se han separado otras porque murieron. No que no sea por esas condiciones, sino que sea fundamentalmente porque recapaciten y no sigan haciendo apelaciones y terminen el proceso. Dejen que termine.
¿Cuál es su reflexión global sobre este caso?
Yo creo que la reflexión final es, uno, tenemos todos los ciudadanos, todos, que siempre estár pensando en cómo mejorar nuestro sistema jurídico, nuestro Estado de Derecho. Las instituciones que tenemos son muy importantes, ha costado mucho construirlas. Construir democracia, construir Estado de Derecho, construir un sistema judicial basado en temas objetivos y normas, construir un mundo de relaciones entre las personas que no se base simplemente en la imposición del poderoso sobre el débil, es muy difícil. Ha costado miles de años ir avanzando en esta tarea. Nunca se terminará y siempre tendremos imperfecciones. No dejemos de luchar por mejorar nuestra institucionalidad.
Justamente, sobre esa línea y lo que se viene a futuro, el presidente Rodrigo Chaves encara varios procesos. Usted atravesó situaciones similares. ¿Cuál es su mensaje a él en esa línea?
Mi experiencia es que lo que hay que hacer es dar la cara, respetar a los tribunales y espero que no hayan 24 años, pero que el tiempo que se necesite se tome para dirimir los casos de acuerdo con nuestras leyes.